Contemos una historia juntos

“Queríamos hacer una película dialogada, que los personajes se movieran, les pasaran cosas, que no fuera una película contemplativa, que fuera una comedia”. Así definió Gonzalo Delgado a Las toninas van al este, ópera prima que dirigió junto a Verónica Perrota.

Se conocieron en el rodaje de Acné, y entre escena y escena, Gonzalo le propuso a Verónica hacer una película. En ese momento comenzó el proceso creativo de este proyecto cuyo destino sería formar parte de la cartelera uruguaya, y lo hará a partir del jueves 4 de agosto.

Desde el inicio, la premisa planteada por este dúo fue escribir una comedia “que juegue con las palabras y no con los silencios”, explicó Gonzalo, y agregó que con Verónica a su creación le llaman “comediola”, como una forma de expresar que trabajaron el género a su manera, y de perderle el miedo a la “comedia popular”.

Tensar la cuerda”

El tema central de la película versa sobre el vínculo entre padre e hija: Virginia, personaje interpretado por Veronica Perrota, y Miguel Ángel García Mazziotti, interpretado por Jorge Denevi. Virginia emprende un viaje hacia Punta del Este para visitar a su padre después de mucho tiempo, como forma de volver a los orígenes, después de un golpe como lo fue la pérdida reciente de un embarazo. La realidad cambia a través del paso de los años, y encuentra a su padre en un estado de decadencia y casi excluido de la farándula del Rio de la Plata. Es así que Virginia, para hacer feliz a su padre, inventa una mentira, le cuenta que va a ser abuelo, y Miguel Ángel aparenta que nunca perdió su status, ocultando su situación real de decadencia. De esa manera, comparten un fin de semana en familia.

Con respecto a cómo es usada la mentira por los personajes en la película, Verónica Perrota comentó: “Vos te estás construyendo una realidad y los otros eligen, seleccionan qué quieren creer de todo eso que construiste”. Por ejemplo, una escena recurrente, en donde se muestra esa construcción, es cuando Virginia se saca selfies. Una de ellas se da en la puerta del Conrad como si hubiera formado parte de una fiesta a la que no la dejaron entrar, ya que no estaba invitada. Es así que el film refleja comportamientos humanos, que tienen que ver con los usos que por ejemplo le damos a la tecnología en la actualidad, persiguiendo el ideal de ser felices a través de un “me gusta” en Facebook.

“Para nosotros la película es una reivindicación de la mentira, porque la mentira moralmente está híper condenada mal”, acotó Delgado, quien considera que tanto los personajes en la película como las personas en la realidad usan este recurso como un medio para llegar a un fin, en terrenos sentimentales, tal como lo muestra la película.

“Nadie pide perdón en la película y eso está muy bien. Uno está muy acostumbrado a pedir perdón”, dijo Perrota. Después de revisar mentalmente la película en unos segundos, se refirió que a cuando las personas dicen mentiras, está socialmente implícito que deban retractarse a través del perdón. Eso, en Las toninas no sucede, porque las mentiras que cometen los personajes están justificadas, según sus autores, ya que a través de ellas un padre y una hija pudieron recomponer su vínculo y acercarse a la felicidad por el solo hecho de compartir un momento juntos.

Otro de los puntos a destacar es una suerte de dicotomía, qué está relacionada con otro de los objetivos planteados, que fue contar esta historia con honestidad, vista en las acciones y desenvolvimiento de los personajes, con un timing característico del humor, logrado a través de los obstáculos y procesos emocionales a los que Virginia y Miguel se tuvieron que enfrentar.

Comediola” en proceso

La locación elegida para contar la historia fue Punta del Este, según contaron sus directores, por tratarse de un paisaje hermoso y con mucha luminosidad acorde para el desarrollo de una comedia. También el motivo de elección del espacio, Punta del Este, en invierno, fue porque dice mucho acerca del entorno en el que se manejan los personajes. Un ejemplo de esto sería las intención que tiene Virginia de acceder a la vida rodeada de glamour en la que vivía su padre. Así, se muestra ese mundo en el que las apariencias valen más que lo verdadero, como el vinculo de un padre y una hija.

Cuentan que uno de sus compañeros, Sergio de León, quien trabajó como asistente de dirección en muchas películas uruguayas, los apoyó mucho en el proceso rodaje, y lo demostraba a través de esta frase: “hay que tensar la cuerda”, a propósito de jugársela en la escena, en “no arrugar el momento”, como indicó Gonzalo. En la misma línea Verónica añadió que lo que buscaron fue que los personajes aceptaran todo lo que les sucedía, y este “tensar la cuerda” tiene que ver con mostrar “las cosas como son”, “sin juicio alguno”. Estos son condimentos que tiene la historia, pero lo que resaltó Gonzalo como esencial es el amor que se tienen ese padre y esa hija y todo lo que hacen para vincularse.

“Con Denevi fue muy cómodo trabajar y nos ayudo a dirigirlo, se dejó dirigir”, opinó Gonzalo acerca de la dirección de actores y el trabajo con el equipo. Verónica expresó que quedaron conformes con la elección de cada uno de los actores, y ambos destacaron dos revelaciones: la de Caterina Pascale, que según cuantan los conquistó en el casting y su actuación le otorgó a la película un “tono de comedia”. Y la de Ramiro Firme, que interpreta a Flavio, pareja ocasional de Jorge Denevi. Los directores resaltaron su labor actoral y el acertado logro de la construcción de su personaje. Gonzalo Delgado también participó en la actuación al final de la película, encarnando al personaje del marido de Virginia.

En la película cuenta con varias participaciones de actores, músicos y personalidades de la escena uruguaya, como Cesar Troncoso, Fernando Amaral, Dani Umpi, Guillermo Lamolle, Adriana Da Silva y Heber Vera. Destacaron también el trabajo de la productora ejecutiva del proyecto, Micaela Solé, ya que según dijo Delgado, a veces suele ser complicado trabajar con dos directores, y que en ese sentido, “fue muy generosa y más que un apoyo, nos bancó la cabeza”, acotó el cineasta.

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